domingo, 12 de octubre de 2014

EL ESTALLIDO.-




Lejos estaba de suponer, cuando hace ya ocho años comencé este blog, que tan lejos estaba aún el estallido, todavía leve, de la sociocrisis. Tan lejos que en todo este tiempo me cansé de contar desgracias, denunciar macrotropelías y apuntar algunas breves reflexiones. Pero esta ocasión lo merece.
Dos cuestiones recientemente acontecidas han salpicado la conciencia social. Dos asuntos que sin ser ni más ni menos graves que la mayoría de los que han venido ocurriendo han destapado el frasco podrido de la hipocresía acumulada durante tanto tiempo. Me refiero concretamente a las crisis del ébola y a la de las tarjetas black.
En el momento de mayores avances científicos de la historia, descubrimos con asombro y estupor que un virus se nos cuela por los agujeros de las vallas metálicas, se salta las concertinas espinadas de nuestro cinismo y se nos presenta en la propia casa, encontrándonos tan desvalidos que proyectamos nuestro amor a un perro como si en sí mismo encarnase todas las muertes anónimas que se producen en África cada día.
Descubrimos que ese asunto turbio de los Consejos de administración de las Cajas, que muchos sospechaban y otros muchos alimentaban, es un escándalo, y nos lanzamos al charco de la estulticia más cruel del detalle, obviando que todos por acción u omisión hemos sido partícipes y ácidos corrosivos de un sistema que está a punto de derrumbarse. Asistimos con estupor a las declaraciones del “no sabíamos nada” mientras se vendían voluntades propias y ajenas, de los representados, al mejor postor. Y hacemos como que nos lo creemos, para que la caída no sea más traumática aún.
Decididamente, como sociedad somos unos auténticos analfabetos funcionales.

domingo, 23 de marzo de 2014

DE JUEGOS Y PALABRAS.-





Hay reglas sociales fundamentales que no se pueden transgredir: no se puede dialogar o pactar con quien no practica lenguaje alguno, sea del idioma que sea, como tampoco se puede jugar a las cartas, sea al juego que sea, si no respeta las reglas comúnmente establecidas para el mismo. Por muy duro que nos resulte, y de una manera mucho más compleja, esa situación se ha vuelto a dar en este país después de cuarenta años.
Sin entrar a valorar la Constitución que una aplastante mayoría de españoles votamos y acogimos favorablemente hace treinta y seis años, es el lenguaje del que nos dotamos entonces, la regla de nuestro juego democrático. Cambiar tan solo una coma de la misma implicaría un referéndum al pueblo español, y bien lo justifican así los que se oponen al “derecho a decidir” de los catalanes. Aprovechar la mayoría de los dos tercios de la Cámara por los dos grandes partidos mayoritarios para cambiar la Constitución priorizando el pago de la deuda externa sobre todos los demás derechos que otorga el tratado, es dejar de hablar al pueblo, significa romper las reglas. Y esto se ha producido. Gobernar a golpe de Decreto-Ley en las reuniones de los viernes del Consejo de Ministros, con la premeditación y alevosía que muestran los hechos de un BOE sabatino que repetidamente hace templar al pueblo español, es dejar de hablar al pueblo, significa romper las reglas. Cambiar el número de diputados de una jurisdicción electoral para favorecer a un partido político y perjudicar a los demás, es dejar de hablar al pueblo, significa romper las reglas. Saltarse el compromiso adquirido por nuestro país en los acuerdos y tratados internacionales, para esquivar o favorecer, sumar o restar derechos para unos o para otros, es dejar de hablar al pueblo, significa romper las reglas.
 Por muy duro que nos resulte, se han roto las reglas de nuestro juego democrático, que no sólo implicaba meter una papeleta en urna cada cuatro años. Siendo importante este hecho, las reglas democráticas del juego estaban en la participación, la co-responsabilidad del pueblo y el respeto a los derechos fundamentales de nuestra Constitución. Tener que apelar a observadores externos de la OCDE para proteger el básico derecho de manifestación del pueblo español, por dar un ejemplo, significa que no hay participación por los cauces establecidos, ni co-responsabilidad, ni respeto a los derechos fundamentales.
Es inútil tratar de dialogar o llegar a acuerdos con “lo” que no habla y ejecuta, y de esto las mujeres sabemos mucho, como es inútil tratar de jugar un juego en el que previamente “algo” ha roto la baraja. Esto lo saben siempre los pueblos.

domingo, 13 de mayo de 2012

domingo, 8 de enero de 2012

El IV REICH,-


El fascismo triunfó por un solo motivo, pero muy importante: convirtió al ser humano en parte de una cadena de montaje dirigida a aniquilar al enemigo, fortaleciendo su pertenencia como parte de un todo, con objetivos precisos. En una cadena de aniquilación, la responsabilidad individual se diluye hasta el punto de desaparecer, la responsabilidad es del todo. Y el todo no tiene moral, es la dialéctica hegeliana.

Me pregunto qué símil podemos encontrar en este IV Reich de capitalismo desmedido y organizado, y encuentro muchos: directores de bancos como agentes de las SS dispuestos a disparar al cogote para no perder su estatus, simples cajeros judíos que acabarán en los hornos crematorios tras conducir a sus símiles a la hoguera, familias rotas por el colapso y la desesperación, saber cómo podemos comprar y consumir a cinco mil euros ganando seiscientos para no ser culpables del desastre, el afán de supervivencia buscando un Schindler que nos ponga en su lista …. Quemando historia, quemando libros, quemando ideas, para poder volver a vivir. Y ver el V, si nos dejan y si es posible ...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Crisis Vs. Empatía.-


Crisis Vs. Empatía, o todos somos uno y uno está en nosotros.-

Ana Isabel de Palacio del Valle Lersundi nació en Madrid el 22 de julio de 1948, segunda de los siete hijos que tuvieron Luis María de Palacio y de Palacio, marqués de Matonte, oriundo de Portugalete (Vizcaya), y Luisa del Valle Lersundi, nacida en Deva (Guipúzcoa).Si su hermana Loyola se inició en la política de la mano de Manuel Fraga en Alianza Popular (AP), Ana tuvo siempre en José María Aznar a su principal valedor; fue él quien la persuadió para que se presentara a las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 1994 con el número diez en la lista del Partido Popular (PP), pese a sus conocidas reticencias hacia los partidos políticos.

“Apenas resuelta la crisis con Marruecos, el conflicto de Iraq volvió a perturbar la gestión de la ministra española, que multiplicó sus intervenciones tanto en el Consejo de Seguridad de la ONU, del que España era miembro no permanente desde el 1 de enero de 2003, como en las reuniones de ministros de la Unión Europea. Palacio, que siempre defendió la estrategia de Estados Unidos, se mostró especialmente dura contra Iraq en la intervención que siguió al informe del jefe de la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección (Unmovic) del desarme de Iraq, Hans Blix, ante el Consejo de Seguridad, el 27 de febrero.

Siguiendo la misma argumentación que estadounidenses y británicos, la ministra española defendió que la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de la ONU era jurídicamente suficiente para recurrir a la fuerza, puesto que su vulneración por Iraq constituía «una violación patente» de la que se derivaban «graves consecuencias», eufemismo diplomático para referirse a la intervención militar. No obstante, batalló a favor de una segunda resolución por motivos políticos. Según Palacio, las resoluciones del Consejo de Seguridad tienen «una naturaleza muy particular porque son un convenio entre las naciones del que se deriva un valor jurídico inequívoco».

Antes y después de la guerra de Iraq, la jefa de la diplomacia emprendió una trepidante actividad y viajes sin tregua, de Nueva York a Teherán, de París a El Cairo y Damasco, para explicar la posición española de apoyo diplomático a Estados Unidos, de no beligerancia y participación activa de un pequeño contingente de tropas en tareas humanitarias, en medio de una clamorosa y constante oposición interna.”

Si viaja con el DNI es que sólo va a Bruselas, y si lo pierde es que es muy confiada y/o despistada, y si además hace levantar un avión entero hasta encontrarlo es que es tonta, tonta sin remedio, la pobre Ana sin Palacio. Pero el avión no despega hasta que no aparece el documento de la Sra.

Y yo compartiendo flujos y nervios, en inglés, con una cómplice de genocidio. Con una de las protagonistas de mi última lucha “armada” (véase movilización) en el 2003.

Y ahora solo digo tonterías y frases inconexas, por empatía, porque la pobre no cabía en dos asientos de Iberia, por su ansiedad y dolor, por ver su desgracia, por piedad. Hasta que se me olvide su patética persona.

Y por ese tribunal internacional que juzgará todo esto cuando ella ya haya muerto.

miércoles, 19 de octubre de 2011

La madre del cordero-dinero fascista.-

Una intención es como una promesa. Y no he encontrado hasta ahora un motivo para escribir en Sociocrisis en plan positivo. He preferido callarme. Hace un tiempo que se me presentan dos, ambos difíciles y complicados de entender desde la práctica cotidiana y la asunción de la realidad, pero no por ello menos inconsistentes racionalmente.

Estamos mejor preparados que cualquier país de nuestro entorno, sobre todo europeo, para soportar la falta de democracia. En realidad, la famosa “transición” nunca fue tal, y pasamos directamente de una dictadura casera a una dictadura global. Sabemos más de dictaduras que casi ningún otro pueblo, al menos del bloque en el que se nos incluye.

Tenemos el mayor número de parados siempre, sobre todo de jóvenes, antes y ahora, y sabemos mucho de eso. Tanto como que somos pioneros en cuestión de “pueblo que no sabe qué hacer pero tiene que vivir”. Y siempre se nos acaba ocurriendo algo.

Tenemos que votar el mes que viene y es un asunto complicado. Sobre todo para los que creímos alguna vez que el problema que teníamos era un enano con bigote que nos chillaba todo el día por la radio, incluso en el nodo antes de las películas. Y que la “iglesia” nos vigilaba siempre, de noche y de día, valorando cada cosa que hacíamos (ahora son las agencias de calificación). Conseguimos muchas cosas, el diálogo institucionalizado, los derechos públicos, leyes supermodernas que harían llorar de emoción a un sueco, …. Nos dimos mucha prisa en todo. Incluso ahora mismo, desde lo interno, se trabaja a destajo por dejar cerradas cosas tan vulnerables como la igualdad de derechos, la no discriminación, la dependencia, …. Pero la realidad es que cada vez más gente se ve desahuciada, sin trabajo, sin recursos y sin saber que hacer para vivir. Nos ganó el tío del bigote, no porque la Duquesa de Alba se haya vuelto a casar, no, sino porque la PAC abonará por superficie y no por tierra trabajada. Esta es la Europa real, la que ni siquiera tiene que ver con el euro, ni con el Euribor, ni con nada. Hay que conocer la historia para saber que Europa no sería nada si no se tiene bien amamantada a su aristocracia. Y lo peor, que la revolución francesa no triunfó porque se escaparon muchos de la guillotina.

Sabido esto, qué más nos da… Vamos de procesión a Sevilla con el manto y la peineta, pero que no nos capen. Votemos al PP, que vuelvan los fascistas y que los ricos saquen su dinero del colchón que se les va a apolillar. Los del mercado, de pura ficción se van a morir si no les alimentamos. Y los gais que ya se han casado … lo que dios ha unido que no lo separe el hombre, ¿no?. Si a eso le llaman “política”, votemos.

En cuanto a la segunda cuestión, mucho más espinosa, nos presenta una oportunidad única de ser de verdad innovadores y con sentido de futuro. La era del trabajo remunerado toca a su fin. Toca a su fin la era del dinero como asunto de cambio. Somos los que más parados tenemos y por ello debemos sacar conclusiones mucho más fundamentadas en algo real, alejadas de la canción del verano, una letra original pero mucho más duradera. Es imprescindible una renta básica, igual al salario esclavo del que tiene trabajo ahora. Debemos ensayar y crear una sociedad en la que trabajemos en lo que nos gusta, disfrutemos, y podamos vivir sin cambiar de coche, cada año. No creo que a nadie le guste trabajar en una cadena de montaje, ni que el planeta pueda asumir tanta mierda como echamos a diario. Tenemos que reestructurar esto y lo conseguiremos, porque todavía somos muchos los que aprendimos a leer a la luz de una vela y nos bañábamos en un barreño. Y eso no era lo peor de nuestras vidas. Ahora no tiene porqué ser así de nuevo, pero la prima de riesgo no debe ser la prima gorda y con bigote que nos habla todo el día desde la radio y que nos amarga el principio de cualquier película.